Especialmente cuando se trata de un proyecto de decoración para bares y restaurantes parisinos, hay una fórmula que proponemos regularmente y que aparece en el podio de lo que nos gusta ver y conseguir. Esta fórmula consiste en cubrir una o más paredes completamente con pintura de pizarra (¡sí existe!) sobre la que decoraremos toda la superficie con motivos y dibujos totalmente en tiza.

Pizarra: un apoyo frágil pero tan efectivo

Si bien la fragilidad y ligereza de la tiza puede ser un problema dada la exposición al roce por parte de los clientes que podrían borrar partes inadvertidamente, la representación está en gran medida a la altura de las expectativas.

Para evitar este inconveniente, es fundamental elegir para esta opción las superficies menos expuestas a estas “agresiones externas”, o incluso por qué no proteger la obra una vez terminada (pero corriendo el riesgo de alterar la calidad muy mate de la representación original de la “pizarra” + la imposibilidad de cambiar el patrón después).

Hemos decidido dedicar este artículo a algunos de nuestros trabajos más importantes para que pueda proyectarse en la inmensa gama de texturas y representaciones que se pueden obtener con esta técnica.

Una decoración potencialmente evolutiva

Además, puede ser una idea de decoración que puede cambiar según las estaciones, los menús, los años…

Esto hace posible no sólo obtener algo original, sino también no “cansar” a los clientes con una decoración que envejecería y envejecería rápidamente.

 

 

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